sab 2a. Sem Pascua (Id=273)
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Nosotros somos el pueblo redimido por
Dios; anunciemos las maravillas del Señor que nos ha llamado de las tinieblas a
su luz admirable. Aleluya.
Pópulus acquisitiónis, annuntiáte vitútes eius, qui vos de ténebris vocávit in admirábile lumen suum, allelúia.
Oremos:
Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos,
míranos siempre con amor de Padre y haz que cuantos creemos en Cristo,
obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Eligieron siete hombres llenos del Espíritu Santo
Lectura del libro de los Hechos de los
apóstoles
6, 1-7
En aquellos días, debido a que
aumentaba el número de los discípulos, los creyentes de origen griego se
quejaron contra los de origen judío, porque sus viudas no eran bien atendidas
en la distribución diaria de los alimentos. Los Doce convocaron a todos los
discípulos y les dijeron:
"No está bien que nosotros dejemos de anunciar la palabra de Dios para
dedicarnos al servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, elijan de entre
ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de
sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio, para que nosotros podamos
dedicarnos a la oración y al ministerio de la palabra".
La proposición agradó a todos, y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del
Espíritu Santo, y a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía.
Los presentaron ante los apóstoles y ellos, después de orar, les impusieron las
manos.
La palabra de Dios se extendía, el número de discípulos aumentaba mucho en
Jerusalén, e incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 32, 1-2.4-5.18-19
Aclamen, justos, al Señor.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.
Alégrense, justos, en el Señor, que la alabanza es propia de los buenos. Den
gracias al Señor con el arpa, toquen para él con la lira de diez cuerdas.
Aclamen, justos, al Señor.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.
La palabra del Señor es sincera, todas
sus acciones son leales. El ama la justicia y el derecho, el amor del Señor
llena la tierra.
Aclamen, justos, al Señor.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.
El Señor se fija en quienes lo respetan,
en los que esperan en su misericordia, para librarlos de la muerte y
reanimarlos en tiempo de hambre.
Aclamen, justos, al Señor.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Ha resucitado Cristo, el Señor, que creó el mundo y que ha salvado a los
hombres por su misericordia.
Surréxit Christus, qui
creávit ómnia et misértus est humáno
géneri.
Aleluya.
Vieron a Jesús caminando sobre las aguas
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
6, 16-21
Gloria a ti, Señor.
A la caída de la tarde, los discípulos bajaron
al lago, subieron a una barca y atravesaron
"Soy yo. No tengan miedo".
Entonces quisieron subirlo a bordo y, al instante, la barca tocó tierra en el
lugar al que se dirigían.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta, Señor, estos dones que hemos preparado
para el sacrificio eucarístico y transforma toda nuestra vida en una continua
ofrenda.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Restauración universal por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte
siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra
Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él fue demolida nuestra antigua miseria, reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud la salvación.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el
himno de tu gloria:
[Misa]
Padre, quiero que donde yo esté, estén
también conmigo los que tú me confiaste y contemplen la gloria que me has dado.
Aleluya.
Pater, quos dedísti
mihi, volo ut ubi sum
ego, et illi sint mecum, ut vídeant
claritátem quam dedísti mihi, allelúia.
Aleluya.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Te suplicamos, Señor, que esta Eucaristía, que tu Hijo nos mandó celebrar en
memoria suya y en la cual hemos participado, nos una cada vez más con el
vínculo de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.